Casada y madre de 3 hijas. «Sabía que me pasaba algo y lo iba dejando morir. Pero encontré el amor en una mujer 9 años menor

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Guillermina y Estela

Una de las primeras parejas de mujeres que se casó en Galicia, apenas se aprobó el matrimonio igualitario, fue la de Guillermina y Estela.

Como sucede en ciudades y pueblos pequeños, la decisión de Guillermina fue todo un escándalo. «¿Cómo hizo eso ella, que estaba bien casada y con tres niñas?»

«Fuimos las primeras mujeres que nos casamos en Galicia, o eso creemos. De chicos no, porque ellos se aventuran más. Pero las mujeres tenemos más problemas siempre, y en esto también», dice Guillermina, que tiene claro cuál es el principal escollo: «Nosotras, el mayor obstáculo que tenemos es el de ser madres. Pasas a ser la virgen purísima, asexuada, una cuidadora… Y por encima de madre soy muchas cosas, una mujer con sentimientos y pasiones», cuentan a La Voz de Galicia.

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Guillermina representa el sentir y la vida de muchas mujeres de su generación. «Yo me casé por educación. Nací en una familia estupenda, pero mis padres eran supercatólicos, con esa mentalidad de ‘te desarrollas, te multiplicas y te mueres’. Yo me eduqué en eso», explica ella, que no reniega en absoluto de su primer matrimonio: «Yo estuve enamorada del que fue mi marido, si no no me hubiera casado, o al menos creí estarlo. Me habían educado en que así tenía que ser. ¿Que yo a lo largo de los años llegó un momento en el que supe que a mí me pasaba algo? Pues sí, claro que me di cuenta. Pero como que vas dejándolo morir», explica. Hasta que llegó el día en que no pudo más: «No podía seguir con aquello, era una farsa. Yo educo a mis hijas en otra cosa, en que hay que ser uno mismo, cueste lo que cueste».

Asumir su orientación sexual fue un paso difícil, pero más lo fue llenarse de valor para salir del armario.

«A mis hijas se lo cuento yo. La mayor lo asumió desde el primer momento, y la mediana también. La pequeña todavía tenía 7 años, y lo único que vio fue entrar a Estela en nuestras vidas», dice Guillermina. Recuerda especialmente el día en que ambas se conocieron tras ir las dos a recogerla a un cumpleaños. Volvieron en el coche cantando y riendo. «Ya en casa, cuando la estaba bañando, me dijo: ‘Mamá, me encanta tu amiga’. Y le digo: ¿Sí, mi vida, por qué? Ella me dijo: ‘Porque te hace reír’. Cuando un niño de 7 años te dice eso es porque hace mucho tiempo que no te ve reír», relata.

Sobre si su historia fue instantánea o se cocinó poco a poco, Guillermina responde sin pensárselo: «Yo me enamoré perdidamente, en el primer intercambio. Llevábamos una temporada observándonos». Estela fue, en apariencia, más prudente: «Yo le tenía echado el ojo desde hacía tiempo. Y no sé, lo de siempre, lo que haces cuando eres joven y coincides en los mismos sitios, no nos hablábamos, pero había miradas… Yo creo que desde el principio lo tuve claro. Pensaba: ‘Esta es una mujer impresionante y tengo que estar a su lado sí o sí’. Una noche me fui para casa, la llamo por teléfono y le digo: ‘Vamos a intentarlo, ¿no?’.

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Hoy tienen 60 y 69 años, y este año cumplen 17 de casadas. No pueden estar más felices con su decisión. Las niñas ya son mayores y tienen una muy buena relación. Y así queda ejemplificado en esta maravillosa anécdota: A la pequeña, le dijeron en el patio del colegio: «Tu madre es bollera, ¿no?». Y ella contestó: «No, mi madre es lesbiana. Pero es feliz, ¿y la tuya?».
Envía tu historia a info@madreslesbianas.com

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