Método ROPA doble: nuestra experiencia personal

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Desde que Gracia y yo nos hicimos novias, ambas teníamos claro tres cosas:

  • Queríamos ser mamás
  • Queríamos embarazarnos las dos
  • Queríamos tener dos hijos, uno de cada óvulo.

Pasaron los años, nuestra relación se estabilizó, y nuestros ahorros también. Sabíamos que hacer una inseminación artificial sería mucho más barato, pero para nosotras lo importante no era el dinero, más bien era montar nuestra familia de la manera que habíamos soñado. Por eso la Seguridad Social no era una opción, puesto que no iban a embarazarnos de la manera en que nosotras habíamos elegido.

Elegimos Vida Fertility (tiene clínicas en Madrid y Alicante) por ser lesfriendly y por sus altas tasas de éxito.

El plan lo teníamos claro y totalmente trazado en nuestra cabeza. Gracia se sacaría los óvulos y de uno de esos óvulos me embarazaría yo. Dos años después volveríamos para que yo me sacara los óvulos y se embarazara Gracia. O sea, un método ROPA doble.

Pero una lección que aprendimos en Vida fue: “una propone, y la capacidad ovárica dispone”. Siguiendo el consejo de la clínica (y menos mal que nos aconsejaron esto), realizamos un diagnóstico de nuestra fertilidad. Ahí nos dimos cuenta que yo tenía mejor reserva ovárica y mejor calidad de ovocitos que Gracia, pero que aún así estábamos en el límite. En mi caso lo de esperar “dos años” hubiera sido nefasto.

Para Gracia fue muy duro enfrentar que tenía una reserva baja, incluso más baja para su edad, 40 años. Tuvimos muchas dudas. ¿Probamos de todas maneras? ¿Me saco solo yo los óvulos y nos embarazamos las dos con mis embriones?

Otro plan que teníamos ya en nuestra cabeza estaba relacionado con el donante de esperma. Queríamos embarazarnos ambas con el mismo donante y nos llevamos una triste sorpresa.  Por ley de anonimato del donante no podíamos escoger el mismo para primer y segundo tratamiento. Por otro lado el donante debe tener el fenotipo de la madre gestante, y Gracia y yo somos muy diferentes. Ella morena y yo rubia.

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Fue otro palo. Pero al final la información da poder. Y una vez que nos recuperamos tomamos la mejor decisión de nuestra vida. ¡Vamos a intentar nuestro plan! Si salía bien, si no, también estaríamos bien.

Gracia y yo comenzamos a hormonarnos a la vez, después de tantos años tenemos nuestras reglas alineadas. Era bonito compartir la experiencia. A ninguna de las dos nos afectó pincharnos las hormonas, aunque es verdad que los últimos días yo me encontraba más molesta físicamente.

Me sacaron 9 óvulos y a Gracia 4. De los míos fecundaron 4 y de Gracia solo 1. Decidimos que primero se embarazaría ella con mi embrión. ¡Nos quedamos al segundo intento! No tengo palabras para explicar la felicidad que sentíamos. Uno de mis bichitos estaba creciendo en el cuerpo de mi chica.

Y aunque nuestro plan inicial era esperar un par de años, decidimos ser más espontáneas y en medio del embarazo de Gracia quisimos probar el único embrión que le quedaba de su tratamiento. No teníamos muchas esperanzas de que yo me embarazara, porque sabíamos que su embrión no era de la máxima calidad, así que imaginar nuestra cara cuando un par de días antes de la beta el test de orina marcaba un rotundo y claro positivo.

Y aunque muchos piensen que es una locura dos embarazos simultáneos en una pareja de chicas, con un método ROPA doble, compartir este momento está siendo la mejor etapa de nuestra vida.

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