La primera hija de madres lesbianas nacida por reproducción asistida cuenta su historia

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Marina-Franco primera hijas de lesbianas

Era 1988 en Málaga. Por primera vez una mujer soltera recurría a una técnica de reproducción asistida. Fue un hecho histórico que marcó un precedente.

Pero la verdad es que no era una mujer soltera. Tenía pareja, otra mujer. Pero no lo dijo en la clínica. En ese momento ser lesbiana era algo mal visto que generaba rechazo. Tenían miedo. Faltaban aún 17 años para que se aprobara el matrimonio igualitario, la adopción y la filiación.

Marina Franco, la niña que nació de esa inseminación artificial con semen de donante, tiene 32 años. Y hace unos pocos decidió contar su historia en un evento del Consejo LGTB de un partido político:

“Mi madre me tuvo en el año 88 por inseminación artificial. El ginecólogo le dijo a mi madre que cómo iba a privar a un hijo de tener a su padre.

Nací en una familia de dos mujeres. Mis madres por miedo al rechazo, no mostraron libremente su amor ante mí. No sentí la carencia de nada, porque crecí feliz. Más tarde mis madres se separaron, y yo fui a vivir con mi madre biológica. Supongo que la separación para un hijo se vive de perspectivas parecidas tenga la situación que tenga.

Yo crecí como mis demás amigas, forraba las paredes de mi habitación con posters de chicos, tuve novio. Pero de repente me enamoré de una compañera de clase. El enamoramiento es imposible de controlar. Yo no me sentía como una chica lesbiana, sino como una chica enamorada. Al principio no me resultó cómodo que mi novia fuera mujer como yo. Estudiábamos en un colegio religioso. Ni mi madre, ni los padres de mi novia, suponían esta nueva realidad. Intuíamos que no iban a aceptarlo y lo ocultábamos.

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Yo no sentí que actuaba tal y como había visto en casa. Mucha gente cree que si eres gay o lesbiana y tienes hijos, ellos actuarán de manera condicionada. Puede parecer que al ser lesbiana, y proceder de una familia de dos madres, justifique esta creencia. Pero no me he sentido de esta manera. El enamoramiento no se puede controlar. No es fácil mantener una relación de manera oculta. No se elige.

Alguna vez en el presente, he pensado en el futuro. Me he cuestionado sobre el momento de formar una nueva familia y tener descendencia. Tanto mi pareja como yo pensábamos en quedarnos embarazadas».

Fuente: Oveja Rosa

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