Yo, una mujer heterosexual, me enamoré de una madre soltera lesbiana

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Mujer heterosexual enamorada de una lesbiana
Mujer heterosexual enamorada de una lesbiana

«El año pasado mi escenario era el siguiente: 34 años, buen trabajo y en una relación con un chico hace seis. Él y yo nos conocimos en mi primer trabajo, nos enamoramos y llevábamos tres años viviendo juntos.

Mi novio y yo no pensábamos en casarnos, estábamos bien. Nos gustaba viajar y teníamos claro que no queríamos tener hijos, ni en ese momento ni más adelante.

Nos iba bien, hasta que apareció ella. Como no quiero publicar su nombre la llamaremos Laura. El año pasado mi chico y yo fuimos a la boda de una de sus amigas de la oficina. Fue imposible que no nos fijáramos en ELLA, la hermana de la novia: Laura. Divertida, guapa, sonriente, sexy.

Mi chico y yo teníamos una relación abierta, asistíamos a fiestas swinger y habíamos hecho varios tríos, así que cuando Laura comenzó a coquetearme de manera descarada, nos pareció una oportunidad perfecta para intimar.

VER: Crónica de un lesbiandrama: mi primer trío

Intercambiamos teléfonos y quedamos un día a tomar un café. Yo le conté que a mi chico y a mi nos interesaba invitarla un día a cenar a casa. Ella entendió la indirecta y me dijo que era lesbiana, que los hombres no le interesaban para nada, pero yo sí.

Sé que no debería haber seguido quedando con ella, pero no pude evitarlo. Me tenía intrigada, interesada. Pensaba en ella a todas horas y me gustaba, a la vez que sentía que mi vida estaba patas arriba. ¡Me había enamorado de una mujer! ¡Y una mujer que tenía una hija!

Laura es muy especial, muy valiente. Tenía claro que quería ser madre y estando sin pareja se hizo una inseminación artificial en una clínica. Tenía una niña de 14 meses y toda la intención de tener más hijos. Vivía con su hija y su gata. Se las arreglaba muy bien con la niña, su trabajo, salir a correr y pintar.

Laura sacudió mi vida. Yo, que creía que era heterosexual, me sentía profundamente enamorada de una mujer. Yo, que no quería tener hijos, estaba ahí ayudando a cambiar pañales, empujando un columpio, visitando la zona de niños de las librerías.

Enamorarme no entraba en mis planes. Pero tampoco en los de ella. Laura estaba bien viviendo sola con su hija, no quería tener novia. Pero es que a veces el amor simplemente te sorprende.

Terminar la relación con mi chico fue difícil, ni él ni mi familia lo entendían. Él decía que me daba «libertad» para vivir un romance con Laura, pero es que yo no quería un romance y luego regresar a casa con él. Lo quería todo.

Querer a la niña no fue difícil, al contrario. Me adapté mejor de lo que pensaba a los horarios de madre, a cambiar las fiestas swinger por las series de Netflix acurrucadas en el sofá. A reemplazar las resacas de los sábados en la mañana por juegos en el parque y desayuno en una terracita leyendo el periódico.

Enamorarme de una madre lesbiana soltera sorprendió a todo el mundo pero sobre todo a mi. Me gustaba mi vida anterior, sí, claro, pero ahora siento que había algo que no encajaba y ahora todo encaja. Aunque sigo manteniendo mi piso Laura y yo vivimos prácticamente juntas. La niña, sin que le dijéramos nada, a veces me llama mamá. Y yo me emociono.

Si todo sigue tan bien como hasta ahora quizás pasamos a ser una familia de esas con dos mamás y varios bebés. ¿Quién lo diría no?»

Si tú también quieres contarnos tu historia, escríbenos a info@madreslesbianas.com

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