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Ser lesbianas, mejores amigas y formar una familia. Nuestra historia

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«¿Y por qué no volvéis?» Nos pregunta mucha gente, y nosotras nos reímos, porque Inés y yo fuimos novias en la era del paleolítico.

Yo tenía 21 e Inés 23. Nos conocimos estudiando medicina y nos hicimos novias. Aunque nos queríamos mucho como pareja no funcionábamos muy bien, los celos de una, las inseguridades de otra, las ganas de vivir la vida de una y el deseo de estar siempre en casa de la otra nos fueron separando como pareja.

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Fueron dos años de relación, nada comparado con los 16 años de amistad que ya sumamos. Inés y yo no somos amigas simplemente, ya somos familia, hermanas. Jamás podríamos volver a liarnos porque nos daría risa. ¡No te lías con tu hermana!

Ella me ha visto enamorarme, desenamorarme, volver a empezar, y así sucesivamente. Yo por mi parte la he visto en estos años tener cinco mil historias con cinco mil tías.

Inés no cree en las relaciones a largo plazo, no se siente cómoda, le gustan las citas, le gusta la libertad, le gusta la independencia, le gusta picotear y el poliamor.

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El tema de la maternidad es algo que siempre nos había atraído a las dos. Inés tiene una familia enorme, con muchos niños. Yo soy hija única. Nos llevamos muy bien con las familias de la otra.

Pero Inés pensaba que no podría tener hijos porque no tendría una novia o una esposa, y yo tenía muchas ganas pero no quería ser madre soltera, me daba miedo tanta responsabilidad solo para mi, y eso me tenía de bajón ya que los años pasaban…

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Un día viendo una serie en mi casa me dijo: «pues tenlo, embarázate y yo seré la otra madre». Vi en su cara que me lo decía en serio. «Tantas bolleras tienen hijos casi sin conocerse y terminan a los dos años y empiezan una guerra. Nosotras nos querremos siempre, nuestra relación es perfecta y seremos como las mejores madres que no son pareja, como las divorciadas ideales».

Me parecía complicado, tenía miedo de que todos nos criticaran, nunca he sido tan innovadora pero por otro lado tenía muchas ganas de ser mamá y no se me ocurría otra persona mejor para compartirlo que Inés.

Y nos pusimos en marcha. Mucha gente no lo entendió, les parecía raro, pero intentamos no escuchar tantos consejos. Me quedé a la segunda inseminación artificial.

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Hoy Inés y yo somos mamás de Elisa, y es incluso mejor de lo que pensamos. La maternidad nos ha unido incluso más y somos más cómplices. Elisa adora a sus dos mamás y cada una le aporta algo diferente. Inés se cambió a un piso más cerca del mío, así nos queda todo más a mano con la niña y la guardería. Compartimos gastos y custodia, somos flexibles con los cambios de días y también pasamos mucho tiempo las tres juntas, en familia.

Inés y yo no somos pareja, no estamos enamoradas, nuestro amor es sano y bonito. Si yo ligo no hay malos rollos, al contrario. Si ella liga… pero qué cosas digo, ¡ella está siempre ligando!

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Lo que hace una familia es el amor, y eso es lo que hace nuestra familia. Nuestra hija nació del amor, pero no del amor romántico, que no es el único que existe. Nadie puede decirnos que no somos una familia, y por eso siempre animo a la gente a que cree la suya de la manera que le parezca más conveniente.

Queremos ser mamás, pero no todavía. Razones para congelar nuestros óvulos

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Congelar óvulos, preservar la ferttilidad

Las parejas de mujeres tenemos un amplio abanico de posibilidades a nuestro alcance para lograr tener un hijo. En la serie “Seremos dos mamás” hemos analizado hasta cinco: método ROPA, inseminación artificial, fecundación in vitro con óvulos propios, fecundación in vitro con óvulos de donante y donación de embriones. Y todavía nos queda otra más que, en los últimos años, está posicionándose como una opción muy valiosa para aquellas mujeres que quieren ser madres pero que aún no tienen claro el cuándo: se trata de la congelación de óvulos o vitrificación ovocitaria.

Este proceso se utiliza para la preservación de la fertilidad mediante la conservación de los óvulos maduros con el fin de emplearlos en el futuro con la misma probabilidad de embarazo que había en el momento en que se hizo la congelación. Por ejemplo, una mujer podría vitrificar sus óvulos con 29 años y utilizarlos con 39, conservando la probabilidad de embarazo que tenía una década antes.

La ventaja del óvulo vitrificado la encontramos en el hecho de que mantiene su calidad, no envejece, es como si estuviera en pausa y, por tanto, no tiene fecha de caducidad, lo que implica que se podría conservar sin límite de tiempo y recurrir en el momento deseado. Eso sí, esta técnica se aconseja, generalmente, a mujeres a partir de los 30 años y no más allá de los 40, ya que la tasa de éxito del tratamiento de congelación varía dependiendo de la edad. Y es que, a partir de los 35 años, el potencial reproductivo de los óvulos de una mujer decrece exponencialmente. Por esta razón, cuanto más joven se preserve la fertilidad, mejores tasas de éxito.

Los estudios de las clínicas de reproducción asistida y fertilidad Eugin demuestran que la tasa de fecundación de los óvulos vitrificados es muy similar a la de los óvulos frescos. Además, “no existe diferencia entre un embarazo natural y uno logrado con ovocitos congelados”, asegura la doctora Flavia Rodríguez, directora médica de Eugin Barcelona.

Un proceso de cuatro fases

En el caso de la vitrificación ovocitaria, el proceso se desarrolla en cuatro fases:

Paso 1: Control y estimulación de ovarios. A partir del segundo día de regla, se inicia la estimulación de los ovarios. Se controlan hasta comprobar que el número y el tamaño de los folículos es el adecuado.
Paso 2: Extracción de los ovocitos. Con una pequeña punción, se extraen los ovocitos del ovario, se seleccionan los maduros y se preparan para la crioconservación. El día de la extracción se recomienda reposo en casa, pero a partir del día siguiente se puede retomar la actividad habitual.
Paso 3: Crionización. Los ovocitos se sumergen en nitrógeno líquido a -196º y quedan vitrificados en segundos.
Paso 4: Conservación. Los óvulos se mantienen congelados en nitrógeno por un tiempo indefinido, hasta que se utilizan. Para descongelarlos, se hace el proceso inverso. Con esta técnica, la supervivencia de las células es superior al 90% y las características se mantienen intactas.
Una vez se haya tomado la decisión de ser madre, el procedimiento consiste es descongelar los óvulos y, en el caso de las parejas de mujeres, seguir la técnica de fecundación in vitro con semen de donante. Como hemos apuntado anteriormente, la tasa de éxito de esta segunda fase del tratamiento está directamente relacionada con la edad a la que la mujer congeló sus óvulos. Cuanto más joven, mayor será la tasa de embarazo.

Si tú y tu pareja tenéis claro que querréis ser madres pero sentís que todavía no ha llegado el momento, contactad con Eugin y solicitad vuestra primera visita gratuita con un especialista. Ellos estarán a vuestro lado durante todo el proceso.

¿Quién se embaraza de las dos? De esta manera podrás saber quién es más fértil

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¿Quién se embaraza de las dis?

Las parejas de lesbianas tenemos un gran punto a favor y un punto en contra a la hora de formar familias.

El punto en contra es evidente, ninguna de las dos puede aportar esperma para la concepción, pero eso se soluciona muy fácil: banco de semen.

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El gran punto a favor es que son dos úteros y muchos óvulos, si los de una no consiguen un embarazo,  la otra tiene posibilidades de hacerlo.

Muchas veces  en las parejas de mujeres tenemos claro quién quiere desempeñar cada rol. Quién quiere gestar con sus óvulos o los de su esposa, quién prefiere ser madre no gestante.

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Otras veces no lo tenemos claro o preferimos que la que lleve a cabo el embarazo sea quién tenga mejor reserva ovárica para conseguirlo.

La clínica IVI ha lanzado un Pack Diagnóstico especializado en familias de dos mamás, algo único en el mercado actualmente y la mejor manera de tomar una decisión informada antes de iniciar un tratamiento.

El Pack Diagnóstico de Mamá al cuadrado consiste en un estudio completo de la fertilidad de ambas, algo que normalmente está valorado en más de 600 euros, por solo 120.

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El primer paso consiste en una visita con un especialista de IVI, se resuelven dudas, se revisan analíticas e historial médico.

La segunda etapa es una exploración ginecológica a cada una de las futuras mamás y la analítica para comprobar el índice de la antimulleriana. Esta hormona nos indica la reserva ovárica de cada una, una baja reserva ovárica trae problemas para conseguir un embarazo, y una alta indica estar en un buen momento de fertilidad.

Después las dos se someten a una ecografía 3D y a la consulta final con un especialista para evaluar los resultados.

Con toda la información en nuestras manos podemos determinar cuál de las dos está más preparada para embarazarse o al menos para aportar sus óvulos en caso de que no sea ella misma quien lleve a cabo la gestación, como en el método ropa.

Más información del Pack Diagnóstico para dos mamás.

¿Qué hacer cuando después de tantos años juntas hay amor pero el sexo no funciona?

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Soy una persona afortunada, lo sé. Nunca he experimentado el rechazo o la discriminación por ser lesbiana.

Lo tuve claro desde muy joven, a los 15 años me enamoré de una chica de mi barrio y tuve la suerte de que ella también de mi, estuvimos cinco años juntas y mi familia lo vivó como algo natural, siempre quisieron mucho a mi primera novia.

Nunca nadie me miró raro por ser lesbiana ni tuve que soportar el desprecio que sé que mucha gente, incluso muchas amigas, han tenido que aguantar.

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Hace 9 años me fui a estudiar a Nueva York, me enamoré de una americana y hace poco nos vinimos juntas a España, donde nos casamos y formamos una familia.

Somos mamás de la niña más maravillosa del universo, tiene 3 años, muy buena salud y un gran corazón, cosas que te importan mucho cuando eres madre.

Además de nuestra niña desde hace un año somos mamás de un príncipe azul, el único chico de nuestra familia, nuestro pequeño de 14 meses.

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Insisto, no me puedo quejar, adoro a mi esposa, mis hijos me tienen enamorada, tenemos una situación económica que nos permite vivir bien, viajar, contratar a una chica que nos echa una mano con los niños y la casa, y estar tranquilas.

La vida me ha tratado bien, pero desde hace un tiempo siento la angustia de ver cómo una parte importante de nuestra relación se deteriora: la vida sexual.

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Mi chica es preciosa. Me gusta, me pone. Ella dice que sigue sintiendo esa pasión por mi pero no logro verlo. Un año antes de convertirnos en mamás era evidente que algo empezaba a fallar en nuestra vida sexual, después vino la maternidad y bueno, estábamos más cansadas y lo achacamos a eso. Pero este último tiempo estamos bien organizadas, los pequeños se duermen pronto y los fines de semana tenemos tiempo para nosotras. Aún así no fluye.

Yo suelo ser quien intenta iniciar una relación sexual, pero la mayoría de las veces me cuenta que se siente cansada, agotada, que le duele la espalda, a veces pasa un mes sin que tengamos relaciones sexuales.

Últimamente siento cómo si viviera con mi mejor amiga y junto a ella tuviera dos hijos increíbles, nada más.

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¿Lo hemos hablado? Millones de veces. Le digo cómo me siento y ella dice que me ama y me desea pero que no le apetece tanto, que se va a esforzar. Y a mi me duele por un lado que diga que tiene que esforzarse y por otro me duele que no se esfuerce. Porque las conversaciones quedan ahí, en nada.

Algunas amigas me dicen que quizás la relación de pareja ya no funciona. Pero ellos son mi vida, no me imagino divorciada, pero por otro lado no sé cuánto tiempo podré aguantar esta situación.

¿Alguien en la sala que haya pasado por algo así y me pueda aconsejar?

Envía tu historia a info@madreslesbianas.com

Conseguir ser mamás gracias a la embriodonación

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Embriodonacion

En los artículos anteriores de la serie “Seremos dos mamás” sobre técnicas de fecundación in vitro (FIV) con óvulos propios y a través de ovodonación, identificamos un total de cinco fases por las que pasa una mujer cuando decide que quiere ser madre por estos métodos. En el capítulo de hoy, queremos centrarnos en la última, la que hace referencia a la congelación de los preembriones no transferidos.

Y es que, normalmente, estos embriones se emplean en ciclos posteriores de la misma paciente si no se consigue un embarazo en el primer intento o si se desea un segundo embarazo. Pero, además, existe otra opción: su donación. Esto significa que, una vez que esa mujer ha completado el proceso, los embriones que no se han utilizado se pueden destinar a otras que estén buscando un hijo.

Esta fórmula, conocida como embriodonación, supone una alternativa más para las parejas lesbianas, aunque, como hemos insistido en cada uno de los artículos de esta serie, requiere de un análisis conjunto y previo con los especialistas en reproducción asistida con el fin de analizar si es la más adecuada para la paciente.

La donación de embriones todavía suscita una gran cantidad de preguntas, aunque cada vez tiene más peso en el abanico de opciones. Igual que el caso de la FIV con óvulos de donante, el parecido del bebé es uno de los temas que más preocupa a las futuras mamás. Sin embargo, los expertos de Eugin aseguran que, cuando se lleva a cabo un tratamiento a través de embriodonación, la selección se realiza en función de las características físicas de la mujer receptora y de su pareja.

Otra de las cuestiones que plantea este tratamiento es si esos embriones tienen las mismas posibilidades de prosperar que los que se generan en otros procesos de reproducción asistida. Según los expertos de Eugin, la crioconservación de embriones es una técnica muy segura, que actualmente aporta buenos resultados. De hecho, nueve de cada diez embriones que se congelan están en perfectas condiciones tras la descongelación. “Las tasas de embarazo en ciclos de fecundación in vitro con embriones congelados son muy buenas”, asegura María José Zamora, directora del laboratorio de Eugin Barcelona. “Por este motivo, siempre que un embrión reúne los criterios establecidos, los congelamos”, afirma.

Este proceso no modifica ni altera la calidad de los embriones. La técnica de vitrificación (congelación en nitrógeno líquido) ha aumentado exponencialmente el número de embriones viables, ya que es muy poco agresiva comparada con las técnicas antiguas de congelación lenta, lo que permite tener tasas de supervivencia y embarazo muy altas.

Un proceso de tres fases

En el caso de la adopción de embriones, el proceso se desarrolla en tres fases:

·         Fase 1: Selección del embrión. Los especialistas seleccionan el embrión de acuerdo con las características físicas de la mujer que vaya a gestarlo. Como consecuencia, la rapidez con la que se desarrolle este tratamiento dependerá de la disponibilidad de embriones que coincidan con la descripción en ese momento.

·         Fase 2: Preparación de la mujer receptora. Con esta técnica, las pacientes siguen una pauta de medicación sencilla y pueden programar el día que prefieren realizar la transferencia embrionaria.

·         Fase 3: Transferencia. Una vez se descongelan los embriones, se transfieren al útero en un pequeño procedimiento que no requiere anestesia.

Una vez completado el proceso, como en cualquier otra técnica de reproducción asistida, sólo queda llevar vida normal hasta el día de la prueba del embarazo.

Más información aquí.

La preciosa historia de las bomberas lesbianas que se enamoraron y formaron una familia

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bomberas-lesbianas

El pasado 22 de diciembre nacieron en Argentina dos niños mellizos, Agustín y Bautista. Los pequeños afortunados fueron el fruto de una peculiar y bonita historia de amor.

La historia de dos bomberas lesbianas que se enamoraron y pusieron la visibilidad y su amor por delante de cualquier inseguridad o temor al rechazo.

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Lorena Fontanarrossa y María Calderón, forman parte del cuerpo de bomberos voluntarios de Las Heras. Se conocieron en 2016. Lorena era además de bombera policía, y tenía 38 años y dos hijos.

María tenía 27 años y había perdido dos hijos que no llegaron a nacer. Ambas coincidieron en una guardia, y en ella estuvieron hablando durante horas. A esa complicidad en el cuartel siguieron los mensajes y las llamadas a todas horas. 

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Al poco tiempo se fueron a vivir juntas. Tuvieron miedo porque Mendoza, su ciudad, tal como ellas reconocen, no es Buenos Aires, donde la comunidad LGTB es más libre, pero sus familias aceptaron rápidamente su relación, entre ellos los hijos de Lorena de 19 y 20 años.

Lorena y María querían tener hijos, pensaron primero en la adopción pero resultaba engorroso y largo. Por otro lado los tratamientos de fertilidad asustaban a María que ya había tenido dos dolorosos abortos.

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Pero aún así decidieron seguir adelante. A la segunda inseminación lo consiguieron. ¡Por fin un positivo!

Y mayor fue la alegría al ver en la primera ecografía que eran dos corazones lo que latían dentro de María y no solo uno como esperaban.

“En el Registro Civil no aceptaron ponerles mi apellido porque no estamos casadas, aunque tenemos la documentación de la convivencia”, cuentan en una entrevista al periódico Los Andes.

“Es injusto -añade la policía- porque una pareja heterosexual podría hacerlo, es decir, podría perfectamente inscribir a los bebés con ambos apellidos pese a no tener la unión civil”.

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María aporta: “¡Estamos tan felices con la familia que formamos! Si nos aceptan o no, nos da igual. Nosotras seguimos construyendo”.

Maria y Lorena bomberas lesbianas

Las futbolistas Ali Krieger y Ashlyn Harris adoptan a una niña y nos presentan a su familia

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Ali Krieger y Ashlyn Harris

Ali Krieger y Ashlyn Harris son dos de las futbolista más famosas del mundo. No solo por el gran talento que tienen en la cancha y ganar la copa del mundo, también por ser una de las parejas de lesbianas casadas más entrañables del mundo del deporte.

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La pareja de futbolistas acaba de convertirse en madre de una bebé a la que han llamado Sloane Phillips y que nació el 12 de febrero. Ayer, Día de San Valentín, la pareja compartía la gran noticia de ser mamás a través de la adopción con preciosos textos en sus redes.

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Ali Krieger escribió:

 

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Una publicación compartida de Ali Krieger (@alikrieger)

«Querida mamá biológica… Nuestra promesa para ti: Prometemos que Sloane será amada todos los días por nosotras, nuestros amigos y nuestra familia. Prometemos brindarle las herramientas para vivir una vida feliz y exitosa de inclusión y apoyo. ¡Prometemos compartir su historia de adopción con ella desde el principio y celebrar cada hito! Prometemos animarla a seguir sus sueños sin importar cuán grandes o pequeños sean. ¡Prometemos tener la mente abierta y respetar sus deseos de tener comunicación futura y que ella siempre sabrá cuánto la ama!

Bienvenido a nuestra familia, Sloane Phillips… ¡ya estamos tan enamorados de ti! Este ha sido uno de los procesos más hermosos y estresantes que he experimentado contigo, @ashlynharris24 y te amo aún más a lo largo de este viaje, si es que eso es posible.
Cuando salimos por primera vez, siempre hablamos de adopción y siempre quisimos darle a un niño un hogar amoroso, feliz y estable. No puedo esperar para darle el mundo y ser la mejor mamá que pueda estar contigo a mi lado❤️

¡GRACIAS a nuestra maravillosa familia, nuestros mejores amigos, agencia, compañeros de equipo y entrenadores que nos han apoyado completamente en este proceso y ahora estamos TAN ORGULLOSAS de finalmente compartirla con el mundo! ¡CHICOS… y luego hubo CINCO! ¡Este es el mejor regalo de San Valentín que hemos recibido!»

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Emocionantes palabras. Por su parte Ashlyn publicó una imagen y estas bonitas palabras:

 

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Una publicación compartida de Ashlyn Harris (@ashlynharris24)

«Querida mamá biológica:
Nuestra promesa:
Prometemos que Sloane será amada todos los días por nosotras, nuestros amigos y nuestra familia. Prometemos brindarle las herramientas para vivir una vida feliz y exitosa de inclusión y apoyo. ¡Prometemos compartir su historia de adopción con ella desde el principio y celebrar cada hito! Prometemos animarla a seguir sus sueños sin importar cuán grandes o pequeños sean. ¡Prometemos tener la mente abierta y respetar sus deseos de tener comunicación futura y que ella siempre sabrá cuánto la ama!

Para mi esposa,
Mi corazón explota de alegría. ¡Lo hicimos, cariño! Todos los altibajos, las lágrimas, el estrés y la ansiedad valieron la pena por tener esta hermosa bendición en nuestros brazos. Estamos construyendo lo que siempre hemos soñado. Ambas son mi todo y prometo hacer siempre lo correcto por las dos. Te amo tanto.

¡Gracias a nuestra maravillosa familia, amigos, agencia, compañeros de equipo y entrenadores que nos han apoyado plenamente durante este proceso y ahora estamos TAN ORGULLOSOS de compartirla con el mundo!

Amor,

Ceniza

PD
A todas mis familias adoptivas. Vaya, te vemos. Vaya, este ha sido un proceso muy estresante. Tengo la esperanza de contar nuestra historia algún día, pero por ahora… podemos respirar de nuevo.

«Llegaste al mundo pasando de la barriguita de mami a la de mamá»

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Ana y Mariade

¿Cómo le cuentas a tu hijo sobre sus orígenes? ¿Qué historia le cuentas? Yo a mis hijos les hice un libro de fotos donde les cuento cómo era mi vida antes de tenerlos, lo mucho que deseaba formar una familia, y cómo una médica me ayudó a que llegaran.

«Historias que nos inspiran» es una campaña que ha lanzado la clínica Eugin (con sede en Madrid y Barcelona), para contar cómo se forman las familias gracias al amor.

Esta es la historia de Ana y Mariade, una pareja de lesbianas que ha tenido una preciosa bebé.

Llevan 11 años juntas, pero el comienzo de la relación fue muy difícil, Ana no aceptaba su condición de lesbiana y los primeros 4 años juntas le costó mucho visibilizarse, aceptar su lesbianismo y su relación con Mariade.

Incluso, al principio, llegó a pensar que por ser lesbiana tendría que renunciar a ser madre. Pero Ana decidió luchar por su felicidad.

Ana y Mariade se embarazaron en la clínica Eugin a través del método ropa. Ana aportó el óvulo y Mariade gestó a la pequeña.

Ahora escriben un libro para su pequeña, donde Ana es la que narra y Mariade la que ilustra. La historia de esta familia es totalmente emocionante e inspiradora. No te pierdas el vídeo:

Después de cuatro relaciones con hombres encontré el amor en una mujer

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Siempre fui la típica enamorada del amor, soñando de pequeña con el amor de Disney, ese amor a primera vista que te deja casi ciega, que no te deja respirar.

Encontrar a alguien y sentir que es el amor de tu vida, lo sé, mis amigas se ríen de mi por este romanticismo raro que tengo.

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Y así me aventuré siempre a cada relación. Mi primer novio lo tuve entre los 16 y lo 22 años. El segundo entre los 23 y los 25, el tercero entre los 25 y los 30, y mi última relación heterosexual se terminó a mis 33.

Soy de relaciones largas, de intentar, intentar e intentar incluso aunque el fracaso parezca inevitable. Mis relaciones se parecían mucho la una a la otra y acababan igual.

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Me sentía bastante fracasada en ese ámbito, hasta el día que Irene se cruzó en mi camino. La conocí en el cumpleaños de una amiga del trabajo. Irene era la «prima lesbiana» de mi amiga.

Irene me vio y fue a por mi. Mi amiga ya me había contado que su prima era una conquistadora nata, que se había llevado a la cama a chicas lesbianas y heterosexuales por igual. Y apenas la vi lo entendí, era guapa, sí, pero sobre todo era sexy y atractiva.

Me hizo reír mucho en ese cumpleaños. Unos días después mi amiga me dijo que su prima había pedido mi teléfono, que si me apetecía se lo daba. Me puse nerviosa y feliz a la vez, supe que estaba perdida.

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Me llamó y me invitó a cenar, después la invité yo a una copa. Estaba alucinando, lo que sentí por Irene en dos horas de cita no lo había sentido jamás por ninguno de mis novios en años.

Una punzada en la tripa cada vez que me rozaba, cada vez que me miraba fijamente, verdadero terror cuando nos liamos por primera vez, terror de no volver a liarme con ella, de ser solo un entretenimiento de una noche para ella.

Nunca me había pasado de estar con alguien y sentir un deseo brutal de no separarme, de no despedirme.

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Me sorprendió que no me importara que fuera una mujer, que ni se me pasara por la cabeza, siempre lo viví como algo muy natural y muy bonito. A Irene también le pasó como a mi con ella, sintió cosas que no había sentido hace mucho tiempo y así como yo tenía miedo de ser un entretenimiento, ella tenía miedo de que yo fuera heterosexual y la dejara por un hombre.

Cuando superamos nuestras desconfianzas nos atrevimos a querernos sin tantas inseguridades y fue imperfecto, pero perfecto para nosotras.

Irene y yo llevamos dos años juntas y hace unos días tuvimos nuestro test positivo. Vamos a ser mamás y queríamos compartirlo, no podemos estar más emocionadas.

Francia vuelve a negar la reproducción asistida a mujeres lesbianas

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Francia reproducción asistida para lesbianas

Año 2021, ¡año 2021!, y un país desarrollado, laico y con supuestos derechos LGTB asentados como es Francia ha vuelto a golpear a las mujeres lesbianas y a las solteras.

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El año pasado la propuesta de que lesbianas y solteras pudieran acceder a la reproducción asistida había sido aprobada por la Asamblea Nacional en julio y todas cantamos victoria. Porque ya era muy añejo y deprimente que un país como Francia no permitiera a las mujeres lesbianas y a las mujeres solteras decidir sobre su vida reproductiva y sobre su maternidad, porque ya era de escándalo que solo las mujeres heterosexuales con pareja (no las sin pareja) pudieran acceder a los tratamientos de fertilidad.

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Como si la única manera de formar familia fuera la tradicional, con papá y mamá. Como si las familias de dos mamás o de solo una mamá no tuviéramos cabida en la sociedad ni los mismos derechos de acceder a reproducción asistida, aunque paguemos los mismos impuestos que las parejas heterosexuales.

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El Senado, de mayoría conservadora, tumbó el jueves las posibilidades que las lesbianas y solteras teníamos para embarazarnos. Y no solo es negarnos esto, también el congelar óvulos sin justificación médica.

En 2017 entre dos y tres mil mujeres francesas lesbianas y solteras viajaron a España o Bélgica para embarazarse, pero claro, no es algo que todas pueden permitirse, ya que no solo es costear una clínica extranjera y las medicaciones, también son los gastos de viaje y alojamiento.

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El gobierno no se da por vencido y quiere volver a incluir la ley, esta vez a través de la Asamblea Nacional que tendría la última palabra.

«El gobierno francés está determinado concretar esta medida de igualdad», declaró Elisabeth Moreno, ministra delegada de Igualdad entre mujeres y hombres, Diversidad e Igualdad de oportunidades. Moreno considera el acceso a la reproducción asistida para todas las mujeres «una cuestión de justicia social».

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El nuevo proyecto dice en su borrador que «cualquier pareja formada por un hombre y una mujer o por dos mujeres o cualquier mujer que no esté casada» puedan acceder. Pretende, así, eliminar «cualquier diferencia de trato en lo que respecta al estado civil u orientación sexual».

Esperemos que la Asamblea Nacional pueda remediar esta situación. Porque estamos en 2021 y no es normal que Francia, Italia y Alemania, no permitan a lesbianas y solteras acceder a los tratamientos de fertilidad.

 

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